”MIGRANTES COMO PUEBLO DE DIOS: ¿ DONDE Y COMO ESTA PRESENTE DIOS
EN UN MUNDO GLOBALIZADO?”
Hermana Irene Morales
INTRODUCCIÓN:
Hoy en día, las distorsiones y desigualdades económicas y sociales
creadas por la reestructuración e integración económica
mundial han forzado la migración de muchos sectores de población.
Este movimiento es reforzado por las facilidades de transporte y comunicación
alcanzadas por los niveles tecnológicos modernos, y así es como,
cada vez, más migrantes se ven sin otra alternativa de sobre vivencia
(más) que la de salir de sus comunidades de origen. A la vez, en su decisión
de migrar, este ser humano está ejerciendo su derecho a la vida y a todo
aquello que la mejora; si bien es cierto que podemos mirar la migración
como oportunidad, también hay que resaltar el riesgo que conlleva. La
tierra en que se nació y se creció es como un sello indeleble que
se lleva toda la vida. No es fácil borrarlo. La cultura, ese modo de ser,
de vivir y de expresarse de una determinada persona originaria de un determinado
pueblo o país es algo que difícilmente se deja. Emigrar conlleva
un riesgo cultural.
Miles y miles de personas procedentes de los países pobres están
llegando por tierra, mar y aire, de manera clandestina, a los países industrializados
en busca de trabajo y de medios para poder sobrevivir, se están produciendo
a gran escala situaciones muy dramáticas a veces, de desarraigo familiar,
de explotación, de persecución policial... El sueño del
dinero fácil ha provocado que algunos participen en la prostitución,
el tráfico de drogas, el robo, etc. Si bien es cierto que la gran mayoría
solo busca tener un empleo estable. La realidad es que el trabajo es más
bien ocasional e informal o ilegal; el tener que vivir escondido y sin un rostro
provoca un fuerte choque a nivel emocional y cultural. La tristeza y la soledad,
el conflicto o drama familiar consiguientes, provocan depresiones.
En ese sentido, se puede decir que los migrantes son los refugiados de la globalización pero también peregrinos de dignidad. Al pensar en ellos y en ellas cruzan por mi mente los rostros maduros de mis vecinas y amigas de la colonia Bella vista en Nogales, Son. Gelo, Berta, Paloma, Esther, Julia, Lola, Lola, Gloria y algunas más para quienes emigrar a esta frontera ha sido una experiencia de formación (buscando el pan para sus hijos en la maquila, en el comercio informal, reciclando basura, desperdicio etc. ) asumiendo retos y buscando oportunidades en un ambiente nuevo y un trabajo arduo para sacar adelante a sus familias; ellas con su vida de lucha y alegría me están enseñando a tratar de hacer vida la compasión, la solidaridad, el servicio, la fe y esperanza en una vida mejor; ellas me están recordando QUIEN SOY, mantienen viva mi memoria de migrante, necesitada, hermana CONSAGRADA Y MISIONERA.
NUESTRAS RAICES MIGRATORIAS COMO CRISTIANOS
Esta experiencia me remite a las palabras del Torah Judío, el cual invita
a cada Israelita a presentar su ofrenda en el Templo mientras ora recordando
sus orígenes: Mi Padre fue un Arameo errante, que bajo a Egipto y residió
allí como inmigrante ... (Dt. 25,5).
Con esta oración prescrita en el Deuteronomio nuestros ancestros en
la fe, se mantenían conscientes de su identidad migrante. El no “olvidarse”
que eran “peregrinos” llevó a este pueblo a descubrir en el
forastero / migrante, uno de los ANAWIM de Yahvé. Consecuencia de esta
conciencia, fueron la multitud de leyes que el Pueblo Elegido creó en
benéfico de los extranjeros.
Como Cristianos necesitamos hacer contacto con aquella primitiva tradición de nuestra fe que llevaba a cada catecúmeno y a cada Bautizado a descubrirse como peregrino de paso por el mundo. Somos peregrinas y peregrinos, muchas veces caminando decepcionados (as) por las modernas calzadas de Emmaus, (Lc. 24, 13-34) creyendo – también nosotros al igual que aquellos dos primeros creyentes – que el mal ha vencido dejando que nuestro corazón se llene de sombras y dudas. Somos caminantes en la espera de la feliz manifestación, a través de la cual el Resucitado se hará compañero de camino, para revelarnos la cercanía de un Dios que nunca abandona al viajero.
INTERPELADOS POR NUESTROS HERMANOS MIGRANTES “PUEBLO DE DIOS”.
Convocad@s por este SEMINARIO “MIGRANTES Y SU DERECHO A LA COMUNICACIÓN”
deseamos que el fenómeno migratorio ahonde en nuestras vidas... y más
importante aun, en nuestras conciencias. De alguna forma nos hemos percatado
de la necesidad, y el Espíritu siempre atento de un Dios de libera nos
ha dejado saber que no podemos permanecer indiferentes ni satisfechos ante una
realidad como la que nos confronta.
Los medios de comunicación continuamente atentos al amarillismo y al
servicio de la mercadotecnia guardan un silencio aterrador sobre realidades como
las muertes de la frontera Norte: 409 en el 2003, 10 % más que el año
anterior nuestros Jóvenes quedan tendidos en el desierto y en las montañas
fronterizas con sus brazos apuntando hacia “el norte” metáforas
de sueños convertidos en pesadillas y muerte, mientras el pueblo de México
se entera a través de los medios de comunicación ... Somos aquellos
que han descubierto la Migración como “signo de nuestro tiempo”,
y a los migrantes como una humanidad en búsqueda; sabemos que hay quien
los considera bandidos y desarrapados, escoria humana y vergüenza social
... .Nosotr@s sabemos que se trata ya de un “PUEBLO EN CAMINO”, de
una nueva dimensión de nuestro tiempo, marcado por la gran movilidad humana;
hoy se calcula que entre 150 y 185 millones de personas residen fuera de su país
de origen, los especialistas de la geopolítica y la demografía
aseguran que el siglo XXI será el siglo de las migraciones.
Las migraciones, junto con el narcotráfico, el terrorismo, la destrucción
ecológica, las epidemias y la contaminación son, hoy por hoy, problemas
globales, pero preocupan mucho más al norte, que teme perder su nivel
de vida, su seguridad, su enorme capacidad de consumo, sus grandes servicios,
sus prestaciones sociales, sus costumbres y hasta la supuesta ´´
pureza ´´ de sus raíces étnicas.
A decir verdad la migración se mide con dos parámetros distintos:
para los iguales el respeto, la integración y la solidaridad; para los
desiguales la amenaza, la exclusión y la indiferencia ante estructuras
generadoras de pobreza, de empobrecimiento y de muerte. Nuestras sociedades,
iglesias y organizaciones necesitan llenarse de la rabia santa con la que el
profeta Oseas, indignado por el maltrato y la negación de los suyos profetizaba
lleno de esperanza: “Yo los sembraré para mí en mi tierra,
me compadeceré de “NO-compadecida” y diré a “NO-mi
pueblo” : TU “ Mi pueblo”, y el dirá: ¡MI DIOS!
(Os 2,25)
Este pasaje extraído de la rica tradición profética de Israel ilumina nuestra misión para entender y evaluar a un tercer mundo sin voz ni poder en el ajedrez mundial. La visión de Oseas podría volcar - desde una perspectiva religiosa- las categorías sociales, políticas y económicas, así como los criterios de juicio sobre quién es delante de Dios pueblo y no pueblo.
AVANZANDO HACIA LA PLENITUD DE UN SUEÑO.
Como grupo de personas interesadas en los migrantes y su derecho a la comunicación
... como Iglesia peregrina que encuentra la plenitud de sus anhelos en el mas
allá . . .Como servidores de un pueblo que no encuentra acá su
patria definitiva “Continuemos avanzando hacia la plenitud de un sueño
“
Un sueño que la Iglesia mantiene vivo y que en las palabras de Juan
el Apóstol nos comparte como testimonio de esa realidad inacabada que
somos llamados a construir y poseer: “ Vi entonces un cielo nuevo y una
tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido,
y el mar no existe ya. Y vi la Ciudad Santa, la Nueva Jerusalén, que bajaba
del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia ataviada para su esposo
y oí una fuerte voz que decía desde el trono: Esta es la morada
de Dios con los hombres. Pondrá su morada entre ell@s serán su
pueblo y el Dios – con – ell@s, será su Dios, y enjugará
las lagrimas de sus ojos, y no habrá muerte, ni habrá llanto, ni
gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado. (Ap. 21, 1-4) Somos peregrinos,
que al hacer contacto con una realidad que al igual que al profeta nos quema
por dentro, nos lanzamos en búsqueda de esa realidad utópica en
la que Dios será todo en todos.
Nuestro ministerio a favor de los caminantes y desposeídos nos hace
testimonio y solidaridad con una humanidad que mientras gime por la plenitud
de la Redención, avanza hacia el Jardín de jardines donde todo
lo que allá encuentre será bueno y abundará la misericordia.
Somos el pueblo de la celebración, y nuestra labor ministerial tiene como
meta la no – exclusión de los hijos e hijas de Dios, incluso aquellos
que en su vivencia de éxodo apunten ya hacia una Pascua de Redención.
Avanzamos hacia la plenitud de esa celebración donde todos los pueblos
pueden cantar un mismo himno de gratitud al que nos congrega y nunca nos abandona,
al que con su encarnación se hizo uno de nosotros para probar las amarguras
del exilio, transformándolas con Su gesto generoso en sacramentos de esperanza.
El pueblo migrante, como la Magdalena avanza en nuestras mañanas hacia
el encuentro con la Redención y el Resucitado; en su jornada se preguntan:
¿Quién nos moverá la piedra? Anhelan la presencia y la mano
amiga que les ayude a derribar los muros que les impiden impregnarse de la realidad
de una tumba vacía. Nuestro humilde ministerio, se hace entonces diakonía
al necesitado, y canal de gracia al creyente.
Vamos hacia allá, hacia donde la seguridad de la Pascua hace más
serenos nuestros éxodos. Vamos allá, hacia donde la presencia del
Resucitado, afianza nuestra fe y disipa nuestras tinieblas cuando cansados y
decepcionados recorremos la calzada de regreso a casa.
Vamos allá, hacia donde la celebración nunca acaba, porque el
mundo ya está despertando y la esperanza nos sostiene erguid@s aun en
medio de la incertidumbre. Por eso, es importante asumir algunos RETOS:
1.)- Crear fortalecer y ampliar los espacios institucionales que de manera especializada
e integral se dediquen a atender a los migrantes.
2.)- Poner en práctica el principio de subsidiaridad que nos invita a
convocar, invitar y hacer participar a todos.
3.)- Difundir la situación que viven los migrantes en sus lugares de origen
y el beneficio socioeconómico y sociocultural que aportan a los lugares
a donde emigran.
4.)- Establecer acuerdos y programas de cooperación entre las diócesis
o Iglesias de origen y las de recepción de migrantes.
5.)- Buscar acuerdos institucionales de colaboración con las oficinas
gubernamentales de migración en ambos países.
6.)- Constituir una red informática para mantener constantemente actualizada
la información, las iniciativas y los retos.
7.)- Capacitar a los ministr@s religiosas para que pueden atender y / o canalizar
a los migrantes según su situación y necesidades.
8.)- Ofrecer programas de formación de la conciencia social para nativ@s
e inmigrantes a fin de que, sabiéndose distint@s, reconozcan su común
dignidad.
9.)- Servir a los migrantes privados de libertad que requiere una acción
más eficaz y oportuna.
10.)- Crear entre los migrantes conciencia de sus derechos y deberes humanos.
11.)- Conocer más a fondo el tema de las migraciones para que las organizaciones
de la sociedad civil participen con conocimiento de causa y de manera coordinada
en las políticas y leyes correspondientes.
La enormidad del reto podría paralizarnos, dejarnos perplejas. No obstante,
los cristianos sabemos que no estamos solos ni todo depende de nosotros, pues
Jesucristo es el Señor de la Historia y El mismo, al encarnarse, se hizo
migrante para construir la unidad del género humano.
PROFUNDIZACION POR GRUPOS:
LOS PROFETAS DEL EXILIO
SALMO. 74
GRUPO NO. 1
EL EXILIO COMO ACONTECIMIENTO.
Es muy difícil calcular el numero de los exiliados. Pero entre los muertos,
abandonos y exilio forzado, la población se redujo considerablemente.
Tampoco pudieron tener éxito los Babilonios llevando a otros pueblos a
establecerse en Judá.
El Salmo 74 presenta la destrucción del templo, de sus puertas, la ausencia
de profetas (vvi-
9).
Jerusalén, la ciudad quedó inhabitable y hundida en sus cenizas.
Sus habitantes huyeron al
desierto, otros mas llegaron hasta Egipto, enemigo de Babilonia. Al norte no
podían huir pues ese reino había sucumbido unos años antes
también, en el 721 a.C.
a.)- Lectura del texto.
b.)- Lectura del texto en su contexto histórico actual.
c.)- ¿Cómo podrán descubrir los hombres y mujeres que emigran
en el interior y al exterior
del país mirar su emigración como un acontecimiento de salvación?
¿Es acaso a través de la pobreza, del desempleo, de la falta
de oportunidades como este
pueblo podrá descubrir el proyecto de Dios?
¿Hay ahora profetas que le ayuden a descubrir ese proyecto como lo
hicieron los profetas antiguos?
¿Realizamos una pastoral, un ministerio de procesos o solo de sucesos?
SALMO 137
GRUPO NO. 2
EL EXILIO COMO ENCUENTRO DE DOS CULTURAS.
A partir del destierro el centro de la vida de Israel se desplazó a
otros lugares. Sin duda que
hubo grupos de judíos que lograron quedarse cerca en Moab, Edom, Samaria
y Galilea, pero los núcleos grandes e importantes se asentaron en Egipto
y Babilonia.
La comunidad judía en Egipto creció en tamaño e influencia
a nivel comercial y a veces
político.
Babilonia se convirtió en el centro más importante y de mayor influencia
en la vida y el
pensamiento judíos durante el exilio. La política de Babilonia
de asentar a los grupos de
judíos a lo largo del río Quebar aseguró la supervivencia
del pueblo, probablemente a esta
situación hace alusión el Salmo 137 que describe la nostalgia del
pueblo, el diálogo con sus
opresores, su negativa a cantar a Yahvé en tierra extranjera.
Es en el encuentro de estas dos culturas el contexto en el que Yahvé va
a escribir la historia de un nuevo Éxodo a través de la vida del
pueblo iluminada por las palabras de los profetas.
a.)- Lectura del texto.
b.)- 2da. Lectura en su contexto histórico y actual
c.)- ¿Existe en el migrante, en lo más profundo de su interior
y de su vida un encuentro de culturas o un avasallamiento? ¿Existe y encuentra
respeto para su cultura o una dominación? ¿Qué explicación
y sentido tiene, en este contexto los racismos y marginaciones de cualquier clase?
¿En qué se funda alguien para pensar y actuar como si su
cultura fuera superior a la del otro?
ISAÍAS 65, 17-5
GRUPO NO. 3
EL EXILIO COMO ACONTECIMIENTO DE SALVACION.
Jeremías descubre en el exilio un acontecimiento de salvación
para su pueblo; éste debe asumirlo, adaptarse a él. Es famosa la
carta que escribe a los deportados: sacerdotes y profetas, ministros, príncipes
y a todo desterrado:
“Edifiquen casas y habítenlas, planten huertos y coman sus frutos
....”
Jeremías saca otras consecuencias de la fe: Hay que reconocer a Babilonia
como instrumento del plan de Dios (v.7), hay que buscar al Señor más
que a Jerusalén (vv.13-14), y hay que esperar con serenidad el cambio
de suerte aunque no suceda pronto. (Jer. 29, 1-15).
El pueblo aún está en el destierro, pero se vislumbra próxima
la caída de Babilonia, surge un escritor, que pone su texto bajo el título
de Isaías, este escritor alienta al pueblo a través de los temas
dominantes: consolación, nuevo éxodo, nueva creación.
a.)- Lectura del texto.
b.)- 2da. Lectura en su contexto histórico y actual.
c.)- ¿Según el profeta cuál es el proyecto de Dios para
su pueblo y para toda la creación?
¿Qué desafíos presenta a nuestra forma de situarnos frente
a la realidad y para nuestra fe?
¿Qué rasgos requeriría el (la) ministr@ de los migrantes
a fin de que su ministerio sea creíble por hundir sus raíces en
el proyecto de Dios (la revelación) y en el proyecto del
hombre (la cultura)?
Ponencias del Seminario |
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