1. Asumir un enfoque caracterizado por la sensibilidad como
condición primaria de un buen periodista. Debe tenerse presente que el
tema migratorio reviste características de drama humano, que a la vez
se conecta con problemas sociales comunes a la mayoría de países
de la región.
2. Evitar referirse a los migrantes como “ilegales”, “mojados” o con otros términos peyorativos.
3. Evitar emitir juicios de valor u opiniones despectivas dentro de un reportaje o nota informativa. Ejemplos: los sensibles conflictos fronterizo y migratorios entre El Salvador y Honduras, Nicaragua y Costa Rica.
4. Destacar a la persona humana, más que los números o estadísticas por el carácter frío de éstas; no obstante, es posible utilizarlas para reforzar o conocer la magnitud del tema en un momento determinado.
5. Valorar el testimonio del migrante como protagonista central, frecuentemente víctima de abusos, violencia, resentimiento, desconfianza y discriminación.
6. Evitar caer en el juego informativo; no es buen periodismo limitarse a reproducir la versión de las autoridades.
7. Apelar o recurrir a fuentes alternativas involucradas en el tema migratorio (derechos humanos, iglesias, socorristas, etc.). La riqueza de fuentes da mayor calidad al trabajo periodístico.
8. Evitar el sensacionalismo; procurar un balance cuando corresponda dar tratamiento a hechos o sucesos desfavorables o negativos a la imagen de los migrantes.
9. Hacer referencia a fundamentos jurídicos y tratados internacionales que vayan en defensa de los derechos de los migrantes.
10. Idealmente, incluir en el informe un recuadro con datos orientadores como la dirección y teléfonos de centros de albergue para los migrantes y cómo el público en general puede apoyar dichos proyectos.
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