Tegucigalpa, 24 de marzo del 2004
Sr. Vicente Fox
Presidente
República de los Estados Unidos Mexicanos
Señor Presidente Fox:
Quisiera contarle la historia de los niños emigrantes hondureños
Elmer
Alexander Pacheco del pueblo hondureño de Tocoa, y su amigo “David”,
ambos
de 16 años. Ellos fueron asesinados extrajudicialmente el 24 de mayo
del
2002 en la ciudad de Saltillo, Estado de Coahuila, México, mientras dormían,
por un soldado uniformado del ejército mexicano que Ud. comanda. Casi
dos
años después, el caso sigue impune...
Aprovecho su visita a Honduras, Señor Presidente, para hacerle,
respetuosamente, una pregunta: ¿Podemos esperar, para los niños
y jóvenes
emigrantes hondureños, el mismo respeto que usted exige, correctamente,
al
gobierno norteamericano de los Derechos Humanos de los emigrantes mexicanos
en los Estados Unidos? Este caso del soldado mexicano, asesino de niños
dormidos, nos hace dudar...
Elmer y su amigo “David” – le digo David pese a que nadie
conoce su nombre
real o su país natal acá en Centroamérica - viajaban, junto
a otros
emigrantes – todos personas menores de edad y sin compañía
de adultos, con
rumbo a Estados Unidos. Subieron al tren que hacía el trayecto desde
San
Luis Potosí hasta la frontera norte.
Llegaron exhaustos a la estación de Saltillo a altas horas de la noche.
Elmer y “David” junto a otros niños centroamericanos, decidieron
dormir un
rato en una explanada abierta. Una ráfaga de disparos puso fin a su breve
sueño y marcó el inicio del descanso eterno de dos niños.
El hermano de
Elmer, y otro joven más resultaron heridos de bala pero sobrevivieron
para
contar la verdad.
Poco después, Casa Alianza supo que el soldado mexicano Ricardo Olvera
Venegas, un joven cabo de poco más de veinte años, era el principal
sospechoso. Fue detenido, y presentado a las autoridades judiciales.
Sin embargo, después de permanecer por mucho tiempo en servicio activo,
en
el ejército bajo su mando, Señor Presidente, el único sospechoso
esta
argumentando que padecía problemas mentales - según él,
¡esquizofrenia! Le
podría preguntar, Señor Presidente, ¿cuántos soldados
más en su ejército
padecen de problemas mentales? ¿O únicamente encuentran estas
“enfermedades
mentales” después de que han cometido una ejecución extrajudicial?
Estados Unidos era un sueño para Elmer y “David”, al igual
que para los
miles de niños y niñas mexicanos que dejan sus pobres hogares
para dirigirse
al norte. Hasta setiembre del 2003, las autoridades migratorias de su país
–
México - reportaron que cerca de 9,800 personas menores de edad habían
sido
repatriadas luego de ser descubiertas cuando trataban de cruzar la frontera
hacia Estados Unidos. Muchos no tenían edad suficiente ni para cruzar
la
calle, mucho menos para caminar los 5,000 kilómetros hasta una frontera
desértica en donde se estima que murieron 100 personas el año
pasado a causa
del calor, la sed, el hambre y el cansancio.
Casa Alianza, una organización no gubernamental que atiende a los niños
y
niñas de la calle, así como a personas menores de edad en situación
de
riesgo, tanto en la capital Azteca como aquí en Honduras, repatrió
el cuerpo
de Elmer y su hermano herido de bala gracias al apoyo de la aerolínea
TACA.
El muchacho fue sepultado en su comunidad natal de Tocoa, Honduras. “David”
nunca pudo ser identificado y fue sepultado como "XX" en el cementerio
público de Saltillo donde nadie le visita. En algún hogar humilde
centroamericano, su mamá llora su ausencia sin saber que la sangre de
su
hijo corrió a manos de “un protector de los Estados Unidos Mexicanos”.
Aún hay cruces en la colonia La Esperanza, por Elmer y “David”.
Los
recuerdos son más dolorosos para la familia de Elmer porque el responsable
uniformado no recibió el castigo que las leyes mexicanas y los instrumentos
internacionales de Derechos Humanos establecen. Nisiquiera han recibido una
disculpa de parte de la cúpula del Ejército Mexicano, o unos pesitos
para
mitigar el hambre de los hermanitos del ahora occiso, que inició su travesía
precisamente para enviar ayuda a la casa... Ud., Señor Presidente, como
Comandante en Jefe del Ejército Mexicano, y Comandante Supremo del soldado
asesino, podría corregir esta falta de respeto a la familia hondureña,
de
luto, durante su visita a Honduras. Sabemos que no fue una orden oficial
matar a estos dos muchachos, pero igual no podemos negar – ni deberíamos
encubrir – lo que pasó...
No es el único incidente de violación a los Derechos Humanos
que se registra
en su país en perjuicio de personas menores de edad, emigrantes
centroamericanos, que viajaban sin compañía de adultos. Reconocemos
su
esfuerzo con el Grupo Beta para proteger a los emigrantes, pero falta mucho
todavía.
Señor Presidente Fox, uno de sus lemas de su campaña fue la lucha
contra la
impunidad.¿Podemos asumir que la lucha contra la impunidad en la ejecución
extrajudicial de Elmer y “David” forma parte de su promesa? Nos
podría
ayudar... por favor?
Con todo respeto y esperando una pronta respuesta en nuestra lucha por la
verdad y la justicia en la memoria de Elmer y “David” (QEPD), se
despide,
con todo el respeto que usted merece,
Bruce Harris
Director Regional para América Latina
Casa Alianza
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