|
“Fox militariza Frontera
Sur” |
|
• Barilli
no manifiesta demasiado entusiasmo por el tema
de los tratados binacionales y regionales de
cooperación. Expresa que en el campo migratorio
y fronterizo son frecuentes los compromisos
entre los líderes políticos. De ahí que el
encuentro entre Fox y Berger no le inspire mayor
esperanza.
• Esto, como consecuencia del
condicionamiento ejercido por Estados Unidos y
que sujeta a los gobiernos locales,
expresa.
• “El 95 por ciento de
inmigrantes que recibimos son deportados (de
México)”. >Antes no era así. La mayoría que
recibíamos eran los que iban de paso hacia
México. El número de deportados ahora, es muy
grande, desde la militarización de las
fronteras”, dijo.
• “Desde que entró Fox,
un poco antes también, y el “plan Sur”
implementado por Estados Unidos dentro de
México, es cuando empieza todo el trabajo de
cerrar la frontera sur y se torna más difícil el
cruce del inmigrante camino al norte”, agregó el
religioso, de nacionalidad brasileña, y quien
antes trabajó con inmigrantes en la frontera
norte de México.
• Adicionalmente, los
indocumentados sufren vejámenes en su tránsito
por Guatemala y México, a manos de la Policía
Nacional Civil (PNC), en Guatemala, y de las
maras y la Policía Judicial y Policía Municipal,
en México, expuso.
Cifras
64,455
indocumentados centroamericanos fueron
deportados a través de la frontera con México en
2003, según los registros
oficiales.
5,963 fueron los
deportados por esa frontera en enero pasado. En
lo que va del año, la Casa del Migrante dio
albergue a 2,400 de ellos, de los cuales el 65%
eran hondureños.
409 inmigrantes
murieron en el año 2003 en la frontera norte
(México-Estados Unidos). La cifra es 10 por
ciento más que en 2002.
| | |
Ciudad Tecún Umán. Descargas
continuas de armas de fuego se escuchan durante las
noches en esta localidad fronteriza. Nunca se sabe de
dónde provienen. Por eso, la población ya se familiarizó
con este perturbador sonido.
Los asesinatos y
homicidios están a la orden del día. Nueve personas
murieron entre enero y febrero por heridas provocadas
con arma de fuego. La cifra da la razón a religiosos que
trabajan en este lugar, al asegurar que se trata de una
de las ciudades más violentas del continente.
Con
204 kilómetros cuadrados y 33 mil 30 habitantes, es uno
de los más violentos municipios de Guatemala en términos
comparativos, según su extensión territorial y número de
pobladores.
A pesar de los altos índices, las
fuerzas de seguridad están ausentes. Sólo 14 agentes de
la Policía Nacional Civil (PNC) están de servicio, por
turnos de 24 horas.
Vehículos de reciente modelo
con vidrios polarizados transitan por las calles más
céntricas. Normalmente llevan música norteña amplificada
con gran volumen y algunos se distinguen por luces
adaptadas de gas neón.
El jefe local de la
PNC, Julio Túnchez, cataloga al municipio como “muy
conflictivo” y reconoce que “hay bastante” accionar de
narcotraficantes cuyas operaciones se articulan con las
de los traficantes de indocumentados. En los alrededores
se aprecian varias construcciones de casas de gran
dimensión e incluso un castillo, que sobresale sobre una
loma y contrasta con la pobreza que predomina en la
zona.
Los inmigrantes, que se confunden entre los
trabajadores temporales de San Marcos y con los propios
habitantes del lugar, son, por decenas y cientos algunos
de los rostros más notables de la pobreza.
Son, a
la vez, algunas de las víctimas. Túnchez dijo no tener
el dato de las nacionalidades de los nueve fallecidos
por la violencia. Explicó que tenía apenas unos días de
haber asumido el cargo.
En primera instancia,
Túnchez atribuye a los inmigrantes lo conflictivo del
lugar. “Cuando se quedan sin dinero, empiezan a
delinquir”, sostiene.
No obstante, habla de otros
factores más peligrosos, como el narcotráfico, y detalla
algunos nombres de lugares cercanos como La Blanca y
Ocós, donde avionetas cargadas de cocaína aterrizan y
son abandonadas.
El padre Ademar Barilli, quien
dirige desde hace nueve años la Casa del Migrante, en un
sector marginal, muy cerca del río divisorio, el
Suchiate, defiende la dignidad y el derecho a la vida y
a la esperanza de los inmigrantes.
“Les hemos
demostrado, desde que creamos la Casa del Migrante, que
ellos no son los responsables. Ellos no portan armas de
fuego, como sí lo hacen los polleros (o coyotes,
traficantes de indocumentados) y los traficantes de
drogas”, dijo.
Advierte que muchos negocios en
Tecún Umán florecen, a costa de los inmigrantes,
especialmente aquellos que se conectan con las acciones
de los polleros.
Por eso considera “injusto” que
sean objeto de desconfianza y maltrato en su
peregrinaje. |