POEMAS DE MAYA CU

Nací mujer
predestinada
al llanto
desde siempre
bebí palabras
sumergidas en sueños
en mis dos países
hubo muros que
aún quiero derribar
- botar piedras de siglos
no es fácil
para cuatro niñas
de cinco años -
en mis dos países
aprendí a amar
a las de mi piel
de mi voz
de mi cuerpo
de mis lenguas
nunca encontré
mi camino
lo sigo buscando
nací mujer
nací sola
crecí sola
sigo
sola
 
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Amalia
soltó mis dedos
y se fue
apresurada
sin tiempo para un sueño
ni espacio para el deseo
siempre iba corriendo
para procurarme
la existencia
su paso por mi infancia
fue tan vago
que apenas
dejó su imagen
de doméstica
junto a aquel calzoncito
de cuadros en algodón
en una edad remota
de pasos inseguros
volvió
a mis manos
en otras edades
dejándome como herencia
una lección de
valentía y lucha
y Amalia vuelve
para eternizar la ternura
en la nieta que la trasciende
hacia este siglo
 
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No soy
la versión femenina
de icono alguno
ni soy
el personaje mítico
creado en la imaginación
de algún poeta
tampoco soy
rostro de postal
para vender al turismo
que quede claro:
no soy
muñequita ancestral de barro
revivida por el soplo divino
de intelectuales posmodernos
Soy
eso sí
este cuerpo femenino andante
escondido tras el muro
de la prudencia
esta mujer frágil
que se desarma
con un grito
con la amenaza violenta
o con la auténtica caricia
esta que intenta
ser buena gente
la permisiva
la complaciente
la bruja adivina
que sabe la cura
de los males de otras
la anciana sufriente
que quedó a medio camino
de alcanzar su sueño
la niña asustada
paralizada por el miedo
a la vida
la gata que se come
el fruto de su vientre
al saberlo defectuoso
la mala madre
que deja colgadas sus ramas
al borde del abismo
la que verá a su niña
niña
toda la vida
la que llora, la que odia
la que reniega
la inquerible
la princesa que lanza
maldiciones
a quien se atreve a traspasar
el muro de su fragilidad
odiosamente
rara, huraña
impenetrable
 
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para las del cuarto y las visitantes, Managua 2002
convivimos
recreamos el amor
nos desnudamos
piel a piel
corazón a corazón
nos escuchamos
peleamos
reímos, jugamos
fuimos niñas
lloramos
éramos
las mujeres
de aquel cuarto
matando fronteras
creando
una nueva casa
de la que no
queríamos salir
un refugio
con hermanas y madres
cuidando
alentando
amando
dándonos libertad
somos
las mujeres del cuarto