Declaración de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana
(WACC) sobre las hostilidades en El Líbano

Una vez más un país está sufriendo los efectos de una campaña militar sin cuartel efectuada por otro país infinitamente más poderoso. Israel justifica su acción como defensa propia y defensa de su integridad territorial. Personas mueren en ambos lados, pero las consecuencias para El Líbano son desproporcionadas, incluyendo la destrucción de su infraestructura y de su estabilidad política.

El ministro del exterior de Israel, Tzipi Livni dice que están aprovechando "una ventana de oportunidad para operaciones militares." Hezbollah justifica lo que hace en el nombre de la liberación. Pero esta guerra no es simplemente una consecuencia de acciones recientes. Es la más reciente manifestación de un desequilibrio de poder y despreocupación por la justicia continuado en la región.

Los socios de la WACC en el Medio Oriente han llamado a las naciones del mundo para hacer todo lo que pueden para poner fin al ataque contra El Líbano. Están suplicando acciones diplomáticas para poner fin al crisis. Pero los gobiernos de muchos países no han respondido a esta terrible situación.

El Reverendo Randy Naylor, Secretario General de la WACC, llamó a los miembros de la WACC y a los medios de comunicación a "cuestionar vigorosamente las acciones de los gobiernos con respecto a la emergencia en El Líbano y a instar a la comunidad internacional a tomar pasos imediatos para lograr un cese de hostilidades".

"La WACC cree que los medios de comunicación deben asumir un papel crítico, dándo a conocer el contexto más amplio y los desequilibrios existentes, cuestionando representaciones distorcionadas y llamando a los gobiernos a comportarse responsablemente". Naylor enfatizó que "es vital una cubertura prominente y profunda de todas las opciones que podrían llevar a una solución pacífica y justa".

La WACC endosa la llamada para que iglesias, movimientos ecuménicos, organizaciones internacionales humanitarias e instituciones de la sociedad civil de todo el mundo pongan presión moral y espiritual sobre los gobiernos de sus países para parar la matanza, para presionar a las partes en conflicto para que entren en diálogo, y para proveer asistencia humanitaria inmediata al Líbano.