![]() Violeta Rocha, Rectora de la Universidad Bíblica Latinoamericana
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Iglesias están desafiadas a cambiar sus mentalidades dice rectora de la UBL LA PAZ, May. 23 (ALC). Las iglesias son espacios privilegiados para el
cambio social, cultural, de prácticas religiosas y la construcción
de relaciones en equidad entre géneros, generaciones, etnias, "y
son también desafiadas a cambiar sus mentalidades", dijo la
rectora de la Universidad Bíblica Latinoamericana (UBL), de Costa
Rica, Violeta Rocha. La líder ecuménica fue expositora en la Primera Cátedra de Pastoral y Comunicación de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC por sus siglas en inglés)- AL, que se desarrolló en La Paz, Bolivia, ciudad del 18 al 20 de mayo. "Debemos insistir en el diálogo intra-religioso, pero también
en el diálogo inter-religioso", indicó. Afirmó
que las religiónes son entendidas como una clave para la definición
de la conciencia humana y social. "La religión provee ocasión
para reunirse, la práctica de la solidaridad, y sostiene la cohesión
social, además de dar cierta solemnidad al orden social, y como
afirman algunos sociólogos, provee de bases para llamar al control
social", dijo. Precisó que el poder institucional religioso ha sido también dominante, produciendo nuevas formas de violencia, o el mal uso del conocimiento religioso, manipulación o desinformación, y el uso de la experiencia religiosa para ejercer el poder. Tras indicar que existe consenso en que el mundo vive una cultura de la violencia, dijo que pensar en una cultura de la convivencia, es considerar otra posibilidad del acto comunicacional, que redescubra otras potencialidades de expresión, con otros comportamientos, "más humanizadores, que tomen en cuenta la urgencia de recuperar la belleza de la vida, su sacralidad, su profunda expresión simbólica". Desde la comunicación verbal y escrita, opinó, estamos desafiados y desafiadas a redescubrir la función de un lenguaje lleno de símbolos e imágenes, que parecen ser un proceso pedagógico para un grupo de mujeres y hombres en un contexto específico, en una cultura específica, donde hay crisis que son exacerbadas por relaciones de poder asimétricas, donde la violencia refuerza la injusticia y la desigualdad". En esta lucha de poderes, la esperanza utópica se proyecta como
posibilidad de cambio de relaciones, una crítica de género
a la comunicación misma, al texto mismo y sus símbolos,
para comprender que la relación dualista, presente en la comunicación
y en el libro, responde en parte a la situación política
y socio-económica de la opresión, concluyó. |